lunes, 31 de marzo de 2014

¿Terminaste de morir?

2 de la mañana, noche lluviosa, entre la templanza y felicidad de compartir la parte mas inocente del amor en un cama: canciones, risas, miradas y muchos besos y abrazos hasta entonces reprimidos. Los dolores vuelven, pero no me atacan directamente (eso es peor) atacan a la persona que mas me duele cuando le atacan.
El teléfono llama a una ayuda anhelando quizás que no sea necesaria, se corta la música y las risas. Los besos y abrazos cada vez se necesitan y (proporcionalmente) se reprimen mas, las miradas seguían intactas, incluso quizás mas profundas.
Buscando la calma, contando historias, historias de siempre, nuevas para ella, historias de risa, de felicidad todo esperando la ayuda y anhelando una vez mas que no sea necesaria.
La ayuda llega y el anhelo se perdió, si era necesaria.
Ella busca mi abrigo, se envuelve en el pongo un pie en la ambulancia buscando la calma de la dolorida y miro atrás, casi por costumbre, esperando una mano que me empuje, una mirada que me apruebe, no se, algo. Ahí esta Ella me sonríe nerviosamente y se sienta al lado mio.
El viaje fue corto, siempre supe que lo seria. La dolorida se aleja en 4 ruedas cargada por 2 y la espera de las noticias se hacen eternas pero el nerviosismo me ayuda a conocer a Ella y a que ella me conozca y causalmente terminamos hablando de uno de mis temas favoritos: Las miradas charlas amplias sobre eso y tan largas como la infinita espera que no parece tener fin.
La dolorida aparece por la puerta de la observación de la guardia y da ordenes claras, como siempre
-Vayan a casa. Me quedo en observación.
-No me quiero ir y dejarte aca, Yo te hago el aguante, En serio
-¡Anda a casa!
Salgo resignado
-No le voy a discutir ahora que esta así- Le comento y Ella vuelve a sonreír nerviosamente.
El viaje de vuelta fue mas corto que el de ida incluso. Cierro las ventanas ella se pone una remera mía (la de ella estaba mojada por la lluvia) preparo el té, lo tomo rápidamente y me acuesto en la cama a intentar relajar todo lo tenso que estaba en ese momento y Ella se hace un lugar a mi lado, en mis brazos y termina de entrar ahí, no se, ¿el alma era? Los besos siguen reprimidos pero mis brazos ya la envuelven y eso me calma.
Empieza esa escena de las vidas que uno parece ver de afuera. Decido poner fin a la represión y la levanto en mis brazos sacando su cabeza de mi pecho, poniéndola a la altura de mi cara y la beso con ganas, miedo, timidez, seguridad, incertidumbre y me responde el beso con los 5 mismos adjetivos supongo... o al menos así se sentía y en menos de un minuto de esos besos con tantos adjetivos el teléfono suena y la dolorida me informa.
-Me acabo de escapar del hospital, estoy volviendo
Ella y yo nos separamos y nos miramos pensando en que esto no podía terminar tan rápido y cuando la dolorida llega la noche (en ese entonces ya mañana) llega a su fin.
Ella se va, la dolorida duerme y yo me acuesto y pienso en todas las personas que me habían acompañado cuando pasaban en cosas así y tuve que asumir que Ella a pesar de que era la 3r vez que la veía era la única y mejor compañía que podía esperar para ese momento y pienso en aquella (que solía ser ella) que siempre me acompañaba y como hoy no la había necesitado y le pregunto: (sintiendo que me escucha en su mente) ¿Terminaste de morir? Yo ya te enterré ¿Empezaste a nacer? Vas a ser muy útil para muchos El, para muchos otros Yo

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